Los colombianos en el exterior tenemos la suerte de ser embajadores de nuestra linda patria, conocida en todo el mundo por sus paisajes, sus artistas y su café de calidad. Sin embargo, también debemos enfrentar el estigma de un pasado doloroso y las miles de imágenes de guerra, violencia e inseguridad que éste generó en el mundo. ¿Cómo transmitirle a nuestros nuevos amigos la belleza del país que nos vio nacer?, ¿lo que más extrañamos de nuestras ciudades? Nuestra Directora Ejecutiva, Sandra Amézquita, nos cuenta la historia de cómo cambió la imagen que su amiga Matilde tenía de Bogotá.  

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Matilde siempre tuvo miedo de viajar a Colombia. Y yo, pacientemente, trataba de tranquilizarla con un poco de la verdad que yo recuerdo… Buenos, todos son buenos recuerdos. “Matilde lo que dicen de Colombia no es verdad, nunca fue de esa manera. Bogotá es como todas las grandes ciudades; debemos tener cuidado como en Londres, con sus carteristas y constantes amenazas de terrorismo… O como en el Central Park de Nueva York al caer la noche, o en St. Dennis en París”.

“Matilde, nada te pasará mientras estés conmigo, tomaremos una serie de precauciones: no estaremos muy tarde en la calle, mantendremos pendientes de la billetera y el celular, pasearemos sin joyas ni cosas de valor.  ¡Matilde! Nada te pasará, seremos cuidadosas en los recorridos” Le repetía yo hasta el cansancio, hasta que empecé a contarle todo lo que me encanta de mi ciudad.

La ciclovía en Bogotá

Fuente: https://www.flickr.com/photos/natigarcia/3813396594/in/photostream/



“Lo primero que quiero mostrarte es la ciclovía del domingo; ¡espectacular! Tiene muchos reconocimientos a nivel nacional y mundial, es saludable para toda la ciudad y su medio ambiente porque contamina menos que el transporte público; para sus ciudadanos, que vienen de todas las ciudades de Colombia y ahora del mundo, es recreativa y útil. Debe tener más de 40 años funcionando, porque yo tuve que pedalear como 50 kilómetros para alcanzar al hombre de mi vida, con el que llevo 20 años.

Centro histórico de Bogotá

By Martinduquea – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=21383594



Ahora te voy a hablar de los sitios a los que te llevaría. Empecemos por La Candelaria, ahí se encuentra el centro histórico de Bogotá, que fue fundada hace más de 450 años, así que hay muchas memorias buenas y malas, ¡hasta poesía para los muertos como dice Doris Salcedo en su última obra por la paz en la Plaza de Bolívar! Veremos la plaza donde se manifiestan los ciudadanos en lo artístico, político, y hasta económico, la plaza como un eje de sitios destacados, entre mis favoritos la Biblioteca Luis Ángel Arango, la Casa de la Moneda, el Chorro de Quevedo y varios teatros que frecuentaba en la época de la universidad. Bogotá es la ciudad de la etnia y diversidad colombiana, ¡es genial! A mí me encantan MI ciudad.

Recuerdo su gente muy elegante, con protocolo y comprometida con la ciudad, una sociedad muy distinguida y con historia, esperanzada en mejorar siempre, porque así como París es la ciudad Luz, Bogotá es la ciudad de todos.

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Restaurante El Boliche, Bogotá

Fuente: http://elboliche.net/galeriacutea.html

Toda esta diversidad hace posible que Bogotá se destaque por su oferta gastronómica. Hoy en día hay muchos restaurantes de alta cocina en la ciudad, pero me encantaría llevarte a un par de esos de mi época, los tradicionales. “El Boliche”, en La Macarena, con su delicioso “miti-miti” boliche-carbonara. También está El Patio, donde pediríamos una berenjena parmigiana acompañada de buena música y buen vino¡ y ni hablar de Salinas y Pajares o Di Lucca! 

Matilde, te va a encantar mi Bogotá coqueta y solidaria, como decían en mi época, porque todos hacemos parte de ella con sus cosas buenas y también las malas, como en cualquier metrópoli donde hay mucha gente de todas partes”.

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Finalmente pudimos viajar juntas a Bogotá y hacer los recorridos con mapa turístico en mano, ¡además, comimos de todo! Con tan buena suerte de que el encanto de Bogotá dominó las ansiedades de Matilde, quien hoy en día tiene un apartamento en el norte de la ciudad y vive casi todo el tiempo en nuestra adorada capital. Allí está encantada: tiene buen servicio de salud, la comida le encanta; así como la variedad de supermercados, transporte público y privado, sin contar con la fusión entre lo clásico y lo moderno. Con sus dudas iniciales y toda la historia, ¡ahora nadie saca a Matilde de Bogotá!
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