Como en una escena de una película apocalíptica en la que desastres naturales, criaturas letales, zombies, aliens o accidentes galácticos acaban con el mundo, la semana pasada finalizó con un panorama aterrador: caídas bursátiles, petróleo por los suelos, países enteros en cuarentena, sitios turísticos sin gente, estantes de supermercados vacíos y el aviso inminente de una pandemia. La fecha, de por sí bastante cargada de supersticiones, añadió al pánico colectivo y la incertidumbre global: viernes 13.

Pero repasemos los hechos, por si algún lector despistado acaba de volver de la luna, un retiro espiritual o un detox tecnológico. El brote de coronavirus (COVID-19), declarado por primera vez el 31 de diciembre de 2019 en Wuhan (China), fue catalogado como pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de marzo, momento en el que se habían reportado 118.000 casos de infectados en 114 países y la muerte de 4.291 personas. Una pandemia es una enfermedad epidémica que se extiende en varios países del mundo de manera simultánea. La COVID-19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus  descubierto más recientemente, causando principalmente infecciones respiratorias. Los síntomas más comunes de la COVID-19 son fiebre, cansancio y tos seca; y alrededor del 80% de los infectados se recupera sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial. ¿Por qué entonces la alarma? El gran riesgo está en el colapso de los sistemas de salud de los países, llevando a la toma de medidas extremas.

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Aunque se calcula que la tasa de mortalidad del virus es del 2,3% (a mayor edad, más riesgo), se estima que cada persona infectada puede a su vez infectar a entre 2 y 3 personas. Esto ha desencadenado una parálisis nunca antes vista: el cierre de instituciones educativas, el estado de alarma o excepción en varios países y la cancelación de eventos culturales, religiosos y deportivos alrededor del mundo. A la cadena de suspensiones se suman el carnaval de Venecia, la Semana Santa de Sevilla, la NBA, la Fórmula 1, la ATP y varias ligas de fútbol. Además, la ceremonia de encendido de la antorcha de los Juegos Olímpicos de Tokio se celebró a puerta cerrada por primera vez en 35 años. 

¿Recesión mundial? 

Además de afectar la salud, el virus amenaza gravemente la economía mundial: sectores como el comercio, el turismo, la aviación y el entretenimiento están sufriendo pérdidas millonarias, pero los efectos se sentirán en todos los aspectos de nuestras vidas: desde la manufactura de celulares hasta la confección de vestidos de novia. Con los cierres de fábricas en China, un gigante industrial, y posteriormente  en los países europeos, se ha congelado la producción; además, el cierre de fronteras y las restricciones de viaje han sofocado las cadenas de suministro. 

Esta parada general, además de la guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudita, ha tirado el precio del petróleo por los suelos, una muy mala noticia para Colombia, que recibe 1.300 millones de dólares menos por cada 10 dólares de baja en el precio del crudo, de acuerdo con el economista Mauricio Cárdenas. Pero mientras el petróleo baja, el dólar sube: la divisa superó el umbral de los $4.000 pesos por primera vez en la historia, subida que afectará la canasta familiar, los insumos agrícolas y la industria automotriz principalmente. Estos factores, sumados a las alarmas globales por el coronavirus y las medidas extremas de los gobiernos en varios puntos del mapa produjeron un jueves negro en los mercados de valores que no se veía desde 1987: las bolsas mundiales sufrieron caídas alrededor del 10%. 

¿Estamos entonces a las puertas de una recesión mundial? La volatilidad de los mercados y la incertidumbre del impacto de la pandemia así parecen indicarlo. Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) esta crisis de salud ya ha causado una pérdida estimada en US$50.000 millones en la economía mundial. Por otro lado, las proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) predicen que el crecimiento económico puede caer a la mitad si el problema se alarga y agrava. Sin embargo, los expertos coinciden en que si se toman medidas a tiempo, la recuperación puede ser rápida y no tan dolorosa. 

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No todos pierden: los sectores que se reaniman con la crisis

Sin embargo, no todos pierden… o al menos no por ahora: la reducción de la contaminación y la mejoría en la calidad del aire son dos consecuencias positivas ligadas directamente a las cuarentenas de los países más afectados. En cuanto al mercado, las grandes ganadoras han sido las compañías que se dedican a la fabricación de vacunas, productos desinfectantes y mascarillas; las farmacéuticas y empresas biotecnológicas; y las proveedoras de teleconferencias, educación online y entretenimiento, como el popular Netflix. 

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En colombia uno de los sectores que puede salir premiado es el de la construcción. En un reciente artículo de la Revista Semana varios expertos analizaron la situación económica del país tras el desplome del petróleo y la crisis del coronavirus; para Mauricio Cárdenas, ex ministro de Hacienda, el Gobierno tiene que poner en marcha un plan de choque que incluye subsidios a la tasa de interés para que la clase media pueda comprar vivienda en condiciones más favorables. Luis Fernando Mejía, Director de Fedesarrollo, también cree que uno de los sectores que debería incentivarse es el de la construcción reactivando los subsidios a la vivienda de estrato medio, pues está demostrado que por cada peso invertido se jalonan 10 pesos de otros sectores. 

Estas medidas, sumadas a la fortaleza de monedas extranjeras que incentiven el envío de remesas, pueden convertirse en un buen combo para los colombianos en el exterior que estén buscando oportunidades de inversión en Colombia. Sin embargo, aunque la historia demuestra que la devaluación y los mayores ingresos de los colombianos radicados en el exterior provocan un aumento en el envío de remesas, estas también se ven afectadas por las crisis en otros países. Entre 2009 y 2014 dichas transferencias mostraron un retroceso, producto de la crisis económica en estados Unidos y España, y esta vez podría suceder algo similar. De las medidas de rescate económico que tomen los países más afectados, dependerá la recuperación financiera de los colombianos migrantes, muchos de los cuales trabajan en los sectores del turismo y la hostelería, o tienen sus propios negocios en el exterior. 

Coronavirus en el mundo: foto fija 

Si bien la epidemia parece estar controlada en China, el epicentro se ha trasladado a Europa y está ganando terreno en el resto de continentes. Al igual que en otros países de la región, en Colombia ya se están tomando medidas drásticas para prevenir la expansión del virus y se están elaborando planes de contingencia para mitigar el golpe económico que se espera en los próximos meses, e incluso entrado el 2021 por el coletazo de la reforma tributaria. Una de estas medidas es la restricción de ingreso al país para extranjeros y no residentes, y el aislamiento preventivo obligatorio de 14 días para los colombianos y extranjeros residentes que lleguen desde el exterior. También se cerraron los pasos fronterizos con Venezuela y se cancelaron las clases presenciales en las instituciones públicas. 

Otro 10% de la población colombiana se está viendo especialmente afectada por el virus: los migrantes, principalmente aquellos en Estados Unidos, España, y otros países europeos como Italia, Francia, Alemania y Reino Unido, que debido a la rápida propagación de la epidemia han tomado medidas extremas como el decreto de estado de alarma que incluye confinamiento dentro de los hogares y restricciones a la movilidad. Al cierre del domingo 15 de marzo, estas son las cifras y las situaciones alrededor del mundo: 

  • Se registran más de 160.000 casos en 140 países.
  • La cifra de decesos en todo el mundo supera los 5.000 y la de los recuperados, los 65.000
  • Desde que se informó el viernes 6 de marzo el primer análisis positivo, los casos confirmados en Colombia han escalado hasta 45 en nueve días, según el balance del ministerio de Salud.
  • Estados Unidos canceló los vuelos desde y hacia Europa durante 30 días desde el 12 de marzo. El 13 de marzo el Presidente Donald Trump declaró el estado de emergencia para poder ayudar con más fondos a los estados con el objetivo de luchar contra el coronavirus. Sin embargo, el país no está realmente preparado para la rapidez de contagio y el peor escenario de su expansión según proyecciones de funcionarios de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) es de 160 a 214 millones de casos y de 200.000 a 1,7 millones de muertes. 
  • Italia supera los 24.000 contagios y es el país con más casos y más muertes después de China. El país decretó el estado de excepción hasta el 3 de abril con prohibición de movimiento, excepto por razones comprobadas de trabajo o graves necesidades familiares o de salud.
  • España es el segundo país de Europa con más contagios: 7.843 y 288 muertes. El Presidente Pedro Sánchez decretó el estado de alarma el 14 de marzo; con este decreto se restringen los movimientos y se confina a las personas en sus casas durante 15 días inicialmente; limita los desplazamientos a casos de fuerza mayor, se reduce el transporte, se ordena el teletrabajo y se cierran todas las instituciones educativas y negocios que no sean de alimentación, farmacia, prensa, estancos y productos de primera necesidad. 
  • Más de 85 países han prohibido la entrada de personas provenientes de España e Italia o les ha impuesto algún tipo de cuarentena o control sanitario.
  • En Francia ya se registran 5.423 contagios y 127 muertes. A pesar de las advertencias del gobierno, los ciudadanos no están restringiendo sus desplazamientos, por lo cual dos regiones francesas, incluyendo París, podrían ser puestas en total confinamiento esta semana. El sábado 14 de marzo el primer ministro francés, Édouard Philippe, ordenó el cierre de todos los establecimientos no indispensables, dejando abiertas tiendas de alimentación, farmacias, gasolineras, bancos, estancos y kioscos de prensa.
  • En Alemania se registran 5.627 contagios y 13 muertes. Se ha decretado el cierre de las escuelas y en la capital, por ejemplo, los bares y los espectáculos permanecen cerrados. A partir del lunes 16 el país restringe el paso en sus fronteras terrestres con Francia, Austria, Luxemburgo, Dinamarca y Suiza, a excepción de las mercancías y los trabajadores transfronterizos
  • A pesar de los 1.372 contagios, el Reino Unido ha optado por no tomar medidas de choque y priorizar la economía. La arriesgada apuesta del Primer Ministro Boris Johnson es exponer a la población al virus, alegando que cuantas más personas se contaminen ahora, un mayor porcentaje del país desarrollará inmunidad para una potencial segunda oleada de la epidemia en el otoño o invierno próximos.
  • Los países de América Latina también han decretado cierres de colegios, fronteras y negocios de toda índole. Además ha decretado periodos de aislamiento para viajeros internacionales, suspensión de vuelos hacia y desde Europa y “eventos públicos masivos”. 

Las cifras aumentan minuto a minuto, y las medidas de precaución de los países se vuelven más drásticas. 

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Son muchos los colombianos en el exterior que están haciendo pública su experiencia en los países en cuarentena, y advirtiendo de lo que puede suceder si no se toman medidas drásticas a tiempo, tal es el caso de María Paula González, una estudiante en Roma, y Ana María Ríos, una anestesióloga que vive en Madrid

Son tiempos difíciles, estamos ante una situación de dimensiones globales que no habíamos vivido hasta ahora, y sus repercusiones aún son difíciles de calcular. Sin embargo, los tiempos de crisis requieren de sociedades unidas y conscientes de las consecuencias de sus acciones individuales dentro de un marco colectivo. El autocuidado al tomar las precauciones necesarias y el quedarnos en casa para evitar contagiarnos y contagiar a los más vulnerables son medidas efectivas para frenar esta pandemia. Las medidas preventivas son sencillas y eficaces: lavado correcto de manos, toser y estornudar en pañuelos desechables o en el hueco del codo, evitar dar la mano, besos o abrazos; distanciamiento social de al menos dos metros de distancia si el desplazamiento es necesario, aunque la mejor medida es quedarnos en casa. Tenemos la solución en nuestras manos. 

 

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