Metódica, creativa y apasionada, así es Sandra Amézquita, fundadora y directora de
Viventa, la empresa de los colombianos en el exterior.

Sandra comienza siempre su día con un buen tinto. Según ella, “uno como colombiano es patriota, pero al llegar a Estados Unidos el patriotismo se triplica”, por eso el café de Colombia no puede faltar en su casa. Antes de las 6:00 a. m. ya está fuera de la cama y, para informarse sobre los dos países que lleva en el corazón, ve 15 minutos de noticias de Estados Unidos y escucha 15 minutos de radio colombiana. Luego, revisa su agenda, se alista para las reuniones del día y ¡sale a correr!, pero no por afán, sino por salud: dos veces a la semana corre 5K y ocasionalmente los sábados lo hace para contribuir con alguna fundación.

A las 9:00 a. m., Sandra ya está en las oficinas de Viventa, siempre sabe cuando llega pero no cuando sale, y lo primero que hace es solucionar lo urgente, que para ella es todo aquello que tenga que ver con clientes.

En Viventa el servicio al cliente es la prioridad y es sagrado. Luego vienen los empleados, que son la estructura de la empresa, por esto, continuamente se busca que estén mejor, proporcionándoles las herramientas necesarias, ayudándoles a crecer y brindándoles dirección y apoyo. “Nosotros damos zanahoria, pero no garrote”, afirma Sandra, que como buena Mockusiana y planeadora de la estrategia de cultura ciudadana del exalcalde de Bogotá, Antanas Mockus, cree en la educación por encima de la imposición.

Basados en esta filosofía, en Viventa es fundamental el respeto al otro, incluyendo su tiempo. Así, antes de una reunión se le pregunta a cada uno su disponibilidad, se programa la duración de esta y de cada tema, se apagan celulares y alguien se encarga de vigilar el reloj para no pasarse de lo acordado. Sandra no cree en el “multitasking”, asegura que todo tiene su momento y así dirige con éxito una empresa que llega a su décimo aniversario en un país donde el 80% de los negocios pequeños fracasan en el primer año.

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El sueño de viventa.comenzó por casualidad. Cuando llevaba tres años en Estados Unidos, un antiguo jefe le pidió ayuda para organizar una feria de vivienda en Miami, esta fue tan exitosa  que salió con una lista de interesados que querían comprar vivienda en Colombia con urgencia. La siguiente semana renunció a su trabajo, pues se había comprometido a ayudarles a estas personas y un mes más tarde, con el apoyo de su esposo, decidió crear una empresa de servicios para los colombianos en el exterior.

Ella atribuye el éxito de Viventa a la gente. Su equipo de colaboradores está conformado por excelentes personas que viven día tras día la misión de Viventa en su ADN y “ser flexibles ante el cambio y poder reinventarnos en los momentos difíciles también ha sido crucial para lograr el éxito”, comenta Sandra.

Como buena arquitecta y urbanista, es una amante de la gente, para ella todo se relaciona con lo humano y lo colectivo, por eso prefiere lugares en donde pueda aprender de los demás y dejarles un poquito de ella.

Para Sandra, emprendedor es “una persona que cree en lo que hace, visionaria, dispuesta a tomar riesgos, sin miedos, flexible y que comprende que todo gira en torno a lo humano”. Características que, sin duda, ella tiene, pues esta mujer respira pasión por su trabajo y, además de ser buena gestionando y organizado, es excelente conectando sueños con oportunidades.

Al final del día, Sandra regresa a su casa y hace cosas que la relajan, como llamar a su familia y cocinar con su esposo. Si ha logrado aprender algo nuevo de alguien, apoyar, planear y transmitir su pasión, su día ha valido la pena. Sin embargo, para que este sea completo, es esencial que haya diversión; para ella el sentido del humor y la alegría nunca deben perderse, por eso, cada noche antes de dormir le pregunta a su esposo: “¿te hice reír hoy?”.

 

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