El cambio de los usos sociales y de la configuración de la unidad familiar ha tenido una influencia significativa en la forma que los arquitectos y los constructores conciben la vivienda. Supongo que has notado que entre más reciente es el edificio, más pequeños son los departamentos que la conforman, pues bien, hoy te explicamos la razón detrás de este fenómeno y cómo puede convertirse en una oportunidad de negocio para ti.

Primero, algo de contexto…

En el año 1929, durante el segundo Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM) en Frankfurt, del que hacían parte figuras prominentes como Walter Gropius y Le Corbusier -este último estuvo en Bogotá e hizo proyecciones sobre lo que debería ser el futuro de la ciudad- se propusieron los que deberían ser los estándares de las unidades habitacionales modernas.

Si bien no se habló puntualmente de cuántos metros debería tener una vivienda, si en cambio de las necesidades mínimas que debería reunir el espacio que se habitaba. Fue a partir de esas discusiones que se comprendió la necesidad de zonas verdes, zonas de ocio e infraestructuras y se reforzó la idea de los bloques de vivienda en edificios que hoy no son tan conocidos.

El mejor ejemplo de este concepción de vivienda fue el proyecto habitacional Centro Urbano Antonio Nariño (CUAN) inaugurado en 1958 por el alcalde de Bogotá Fernando Mazuera, cuya idea subyacente de ‘una ciudad dentro de la ciudad’ revolucionó la construcción en Colombia, pero también redujo drásticamente el metraje de las unidades habitacionales.  

En la actualidad no existe un consenso global sobre cuál debería ser el área mínima vital de una vivienda, la legislación colombiana sostiene que no puede estar por debajo de los 35 metros cuadrados; no obstante, en países como Brasil ya hay proyectos inmobiliarios donde se ofrecen espacios habitacionales de 10 metros cuadrados y la razón es sencilla, no hay tierra disponible para edificar y las familias cada vez son más chicas.

Así, es claro que en el pasado las viviendas tenían mayor tamaño y con el tiempo se sigue reduciendo, pero la menor área privada se compensa de cierta manera con zonas sociales, áreas verdes, gimnasios y otras agradables zonas comunes que tienen los proyectos de hoy en día.  

¿Qué es un monoambiente?

Un monoambiente, también llamado estudio, se trata esencialmente de una unidad habitacional, con una superficie comprendida entre los 35 y los 45 metros cuadrados emplazado siempre en un conjunto de propiedad horizontal. La mayoría de los edificios que albergan este tipo de departamentos cuentan por defecto con áreas de servicio y lavandería comunes que los propietarios comparten.

Se trata de viviendas donde no tendrás que preocuparte por ejemplo, de comprar una lavadora; tendrás derecho a utilizar una de las máquinas del consorcio del que harás parte como propietario. Aunque esta idea quizás pueda resultarle incómoda a generaciones anteriores, es una tendencia que se ha popularizado a nivel mundial de la generación X en adelante.

Aunque en principio podría parecer un tipo de vivienda desventajosa, existen estudios que aseguran que resultan ser una primera inversión fiable para jóvenes profesionales, que usualmente adquieren este tipo de inmuebles con la intención de capitalizarse junto con su pareja y si la situación se lo permite, dar el salto en el futuro hacia un espacio más grande.

Te garantizo que aunque suena extraño mudarse a un espacio tan pequeño, a los potenciales compradores de los departamentos del CUAN en Bogotá en 1958, también les parecía una locura la idea de comprar una vivienda en la que el lote no fuera propio. Los tiempos cambian radicalmente nuestra forma de habitar el espacio e invertir nuestro dinero, y el monoambiente es la tendencia del futuro.

¿Cómo puedo entrar a invertir con esta nueva figura inmobiliaria?

Aunque no necesariamente con el dinero que habrías comprado un departamento de 70 metros cuadrados podrás comprar dos de 35, si es más económico adquirir uno de estos inmuebles para tenerlo como una inversión. De hecho, hay muchos jugadores nuevos en el mercado inmobiliario colombiano que le están apostando a este tipo de vivienda con facilidades colectivas.

El público objetivo de estos proyectos ya no es la familia nuclear, sino las parejas de jóvenes profesionales sin hijos, los divorciados y los adultos mayores que buscan un espacio de fácil mantenimiento y con comodidades relativamente altas. De hecho, esta nueva tendencia ya transformó el skyline de Bogotá en los últimos años, con proyectos inmobiliarios de gran envergadura como el BD Bacatá, que son apenas la punta del iceberg de esta nueva tendencia en finca raíz.

Un buen número de colombianos en el exterior han encontrado en la adquisición de este tipo de viviendas una posibilidad de inversión y arraigo con nuestro país, ya sea por su facilidad de arrendamiento o porque pueden capitalizar con la ayuda de nuevas herramientas digitales que permitan arrendar por estancias cortas como airbnb o booking.

Eso sí, recuerda que si resides en el extranjero en Viventa te ayudamos a realizar y financiar tu compra sin tener que viajar y con seguridad.

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