Sólo tú sabes con certeza que si ves a una pareja corriendo como locos el 31 de diciembre a medianoche, con maletas en mano, no es que vayan a perder un vuelo, es que son colombianos. Hay muchas cosas que los colombianos hacemos que no se repiten en ninguna otra parte del mundo. Está, por ejemplo, el hecho de que en nuestra tierra no se celebra el Día de San Valentín en febrero, como en casi todo el planeta, sino en septiembre cuando festejamos el Día del Amor y la Amistad. Pero, si hay una época en la que toda la creatividad de los colombianos sale a flote, es la época decembrina.

Diciembre es el mes del año en el que se resumen muchas de las tradiciones colombianas que son únicas y hacen parte de nuestro imaginario. Porque, ¿en qué otra parte del mundo se le prenden velitas a la Virgen de la Inmaculada Concepción?.  Costumbres como esta y las novenas (que no son exclusivas de Colombia, pero solo se replican en Ecuador) hacen que el último mes del año esté lleno de celebraciones. Y precisamente el último día del año es el que está más lleno de curiosidades, pues los colombianos somos muy adeptos a todo tipo de rituales y tradiciones para despedir lo malo del año que se va y recibir un nuevo año lleno de posibilidades. ¿Quieres saber cuáles son las tradiciones de fin de año más pintorescas en nuestra amado país? ¡Sigue leyendo!

Uvas: Una por cada campanada del nuevo año, y con cada uva un deseo o una meta para el año que llega. Es tradición que en la mesa de celebración de fin de año en Colombia siempre haya uvas para quienes creen en esta tradición. Normalmente se trata de uvas rojas, pero en los últimos años se están viendo más verdes en varios hogares. Lo importante, más allá del color, es la intención. Y por supuesto también las ganas de cumplir esas metas.

Deseos desde el interior: Una de las costumbres más populares y pintorescas de Colombia en fin de año es la de usar ropa interior amarilla (en hombres y mujeres) por debajo del atuendo que usamos el 31. Se cree que el amarillo atrae la prosperidad, algo que está muy en línea con otras culturas, como la china, donde se reconoce que este color atrae dinero y éxito. Por esta época es muy común ver tiendas con sus propios modelos de ropa interior en tonos amarillos, para todos los gustos y bolsillos.

El agüero de los viajeros: Viajar siempre está en las metas de muchos de nuestros conocidos cada año. Pero los colombianos, además de prometerse ahorrar y priorizar los viajes, salen el 31 de diciembre a darle la vuelta a la manzana con una maleta para pedirle al destino que lleguen más viajes en el nuevo año. Especialmente en los barrios populares de cada ciudad, en donde es costumbre ir a las casas de los vecinos después de las 12, se ven muchas personas corriendo alrededor de la manzana con sus maletas de distintos tamaños esperando que el primer viaje llegue pronto.

Un almanaque místico: Aunque nació en Estados Unidos, en ningún otro país del mundo hay un objeto de culto tan arraigado como el almanaque Bristol, un infaltable en las compras de fin de año desde hace casi dos siglos. Este pequeño libro, creado por el farmacéutico norteamericano Cyrenius Chapin Bristol (quien aparece en la tapa), nació como una idea para promocionar sus productos, con predicciones sobre el tiempo y las mareas de cada mes, datos astronómicos, santoral católico y mucho más, por lo que se convirtió en un título muy codiciado especialmente por las familias que vivían en el campo. Y aunque en los últimos años (debido al acceso a las tecnologías) han mermado las ventas, todavía es posible encontrar puestos que se aprovisionan del libro naranja cada diciembre, porque siempre hay compradores buscándolo.

Una adivinanza en las papas: A este punto seguramente estarás preguntándote qué tienen los colombianos con los agüeros en la comida, pero son muchas las supersticiones arraigadas a las cosas que comemos a diario. Uno de ellos es una predicción sobre el dinero que puede llegar en una papa. Para saber cuál es el pronóstico económico del año siguiente, es costumbre poner tres papas debajo de la cama: una con cáscara, otra completamente pelada y una a medio pelar. La mañana del 1 de enero, la primera papa que saques sin mirar será tu predicción: la papa con cáscara es indicio de un año próspero, la pelada hace alusión a escasez (o ‘peladera’ como le decimos muchos colombianos) y la medio pelar apunta a un año con altas y bajas.

El clima de todo el año: Aunque no es un agüero que se realice la noche de Año Nuevo, las cabañuelas son una tradición pintoresca que sobrevive en América Latina y, por supuesto, en Colombia. La costumbre dice que el clima de todo el año será determinado por los acontecimientos de los 12 primeros días del mismo. Así las cosas, el clima del primero de enero determina el clima de todo el mes, y el del 2 corresponde a febrero y así sucesivamente. Las cabañuelas fueron un método muy popular entre los campesinos antes de que existieran los reportes del tiempo, y sobreviven entre algunos curiosos que no dudan de su efectividad.

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