Antes de empezar a leer este artículo, te proponemos un ejercicio: mira a tu alrededor, sé consciente del momento y lo que estás haciendo; luego, lee estas preguntas y respóndelas con los ojos cerrados, tratando de visualizarlo todo: ¿cómo imaginas tu vida dentro de cinco años?, ¿..Dentro de diez?, ¿Y dentro de veinte? 

 

¿Listo? Continuemos. 

 

Probablemente tus pensamientos están llenos de imágenes con tus seres queridos, éxitos profesionales y viajes; también nos atrevemos a decir con una seguridad del 99% que tus proyecciones incluyen una vivienda cómoda y a tu medida, en un sitio que te haga sentir feliz y que, sobre todo, te dé tranquilidad. Seguramente, tus fantasías también derivaron en tener mucho tiempo libre para hacer lo que te gusta y disfrutarlo con quienes te gusta. ¿Acertamos? Pues bien, todos y cada uno de tus sueños conducen a un concepto: libertad financiera, que no es otra cosa que el bienestar económico de una persona para cubrir sus necesidades sin tener que depender de un sueldo. 

 

Este término, acuñado en 1997 por el empresario y autor Robert Kiyosaki, tiene más que ver con la riqueza en tiempo, que con la riqueza en dinero: pues una persona que alcance la libertad financiera no tiene por qué tener unos ingresos elevados, pero sí un elevado nivel de tiempo libre. En resumidas cuentas, la clave está en saberse administrar. Sabemos lo que estás pensando ahora: “¡Eso suena buenísimo!, pero vamos al grano: ¿cómo hago eso?, ¿cómo se consigue esa famosa libertad financiera?, ¡Porque de eso tan bueno no dan tanto!”… Y te responderemos con tres palabras: construyendo un patrimonio. 

 

Y aquí empieza la matemática. La fórmula básica para alcanzar la libertad financiera es esta: tus gastos fijos necesarios para vivir (y aquí puedes ajustarlos al nivel de vida que aspiras tener), deben ser menores a la suma de tus ahorros y tus ingresos pasivos, que son aquellas cantidades de dinero que recibes sin tener que vender tu tiempo, ni tener que estar presente. Algunas fuentes de ingresos pasivos son los bonos o dividendos por acciones, los intereses generados por una cuenta bancaria, las regalías procedentes por patentes o derechos de autor, o las rentas procedentes del alquiler de bienes inmuebles, el punto en el que vamos a centrarnos. 

 

“Mijo/Mija… Cree un patrimonio”: el sabio consejo financiero de los papás

 

Seguro que más de uno leyó el título anterior imaginando la voz de sus padres, y es que muchos crecimos atentos a sus sabias palabras: “Mija/Mijo: estudie para que consiga un trabajo que le dé estabilidad económica… Compre una casa para tener dónde meter la cabeza… Cree un patrimonio para que se jubile tranquilo y tenga algo que dejarle a sus hijos”. Empecemos entonces por definir el patrimonio como el conjunto de todos los bienes que posee una persona (patrimonio personal) o unidad familiar (patrimonio familiar): dinero en el banco, propiedades, acciones, etc… Que en palabras del economista Adri Nerja, esos bienes pueden descomponerse en dos categorías: activos y “caprichos”. 

 

Los activos son todos aquellos bienes o inversiones que te generan dinero cada mes, como las inversiones en bolsa, los negocios en los que participas y te generan rentabilidad, o los inmuebles que tienes en alquiler. Los “caprichos” entonces no son activos en el sentido riguroso de la palabra, porque no te hacen ganar dinero (a veces incluso “te quitan un poco”, como cuando estás pagando una hipoteca), pero sí forman parte de tu patrimonio porque tienen un valor y pueden generarte ganancia si decides venderlos: un carro, obras de arte, o la vivienda en la que vives, por ejemplo. 

 

Construir un patrimonio es importante porque te permite vivir con tranquilidad, y asegurar un futuro para ti y para tu familia. Tener bienes te permite apoyarte en ellos en caso de situaciones imprevistas como perder el trabajo, o garantizan tu estabilidad económica en momentos de crisis, enfermedad u otras circunstancias de la vida. En otros escenarios más optimistas, un buen patrimonio te permite hacer planes de vida diferentes, en los que no tengas que estar activo laboralmente, como tomarte un año sabático, realizar un largo viaje, o cambiarte de país; y a largo plazo, te permite retirarte con mayor solidez, diversificando tus fuentes de ingreso en la vejez, sea cual sea tu pensión, e incluso si no la tienes. 

 

Ahorrar es necesario, pero no es suficiente

 

Pero Roma no se construyó en un día, y no todos tienen herencias ni se ganan la lotería para empezar con un capital, así que hablemos de cómo construir un patrimonio desde cero; y para construir un patrimonio es absolutamente necesario tener un excedente de dinero cada mes, o en otras palabras: ahorrar, aunque sea en pequeñas cantidades. En este punto los expertos recomiendan guardar al menos el 10% del salario, o seguir algún método como el “reto de un peso cada día” o el “reto de las 52 semanas” para incentivarse a guardar ciertas cantidades y alcanzar una meta. Pero si llegamos a fin de mes “con la lengua afuera” y apenas nos alcanza para cubrir los gastos básicos, lo mejor es analizar en qué se nos está yendo la platica y empezar a recortar gastos: evitar salidas a comer, hacer el mercado con un límite de gasto, cambiar de marcas de productos, comprar objetos de segunda mano, cancelar suscripciones, o buscar un alquiler más bajo. 

 

(Artículo recomendado: Hábitos que le están robando el dinero | Mis finanzas

 

Pero si bien el ahorro es una condición necesaria para construir un patrimonio, no es suficiente. El dinero en el banco se deprecia, el costo de vida aumenta y lo que hoy podemos adquirir con 10 millones de pesos, no es lo mismo que podremos comprar dentro de 5 años. En otras palabras: la inflación es esa palabra que escuchamos cada año, y que significa que el valor de los productos y servicios aumenta, por lo tanto, si hoy compramos 4 empanadas con $4.000 pesos, dentro de cinco años solo podremos comprar 2 con el mismo dinero (ejemplo ilustrativo, ¡ojalá no suban tanto!). Así que para que los esfuerzos valgan la pena, nuestros ahorros tienen que crecer, como mínimo, al ritmo de la inflación; de lo contrario, estaremos perdiendo dinero. Para lograr que ese dinero crezca o “trabaje para nosotros”, es necesario invertirlo. 

 

Con la palabra inversión se nos llena la cabeza de otras imágenes: corredores de bolsa vestidos de traje y corbata, gritando y sudando en una sala; gráficos con puntos y flechas; o pequeños emprendedores subiéndose a un ascensor en el momento exacto en que lo hace un gran inversor, para presentarle su propuesta en 45 segundos. ¡Hemos visto muchas películas! La verdad es que hoy en día todo el mundo puede invertir pequeñas, medianas o grandes cantidades, incluso a través de internet y en pijama (poco glamuroso, lo sabemos), y con distinto nivel de riesgo. Para invertir podemos poner un negocio que creamos que será rentable, comprar monedas esperando generar una ganancia cambiaria, configurar un portafolio de inversión o comprar una vivienda para rentarla. Eso sí, la clave es estar siempre bien asesorados para que ese dinero, que cuesta tanto conseguir, no salga volando por la ventana para no volver jamás. 

 

(Lee también: Invertir en vivienda de manera sabia y planificada, post-covid

 

Construir patrimonio al comprar vivienda en Colombia 

 

Una de las formas más seguras para empezar a construir un patrimonio, o para aumentarlo, es comprando vivienda en Colombia, una inversión que se vuelve mucho más rentable para los colombianos en el exterior gracias a una serie de beneficios que explicaremos a continuación:

 

  • Aunque Colombia no es ajena a la crisis mundial por el coronavirus, su crecimiento económico en la última década se ha mantenido en el 3,7% en la última década, muy por encima de la media latinoamericana que se sitúa en un 1,3%
  • La devaluación del peso colombiano en los últimos años representa una oportunidad de inversión muy lucrativa para los colombianos residentes en el exterior. Víctor Velásquez, Gerente Regional de Viventa para Europa y ex Director del programa ‘Colombianos en el exterior’ del Fondo Nacional del Ahorro, explica que comprar una propiedad en Colombia desde el exterior, una inversión que ya era rentable, es aún más ventajosa en el 2021, pues con el cambio el valor de la propiedad en moneda extranjera es hasta un 30% menor que hace algunos años. 
  • En el 2021 todos los esfuerzos del Gobierno Nacional se han enfocado especialmente en reactivar el sector de la construcción para dinamizar la economía colombiana, ofreciendo una gran gama de subsidios para la compra de vivienda, de los que pueden beneficiarse los colombianos en el exterior. Además, las entidades financieras se han sumado a la iniciativa ofreciendo ayudas adicionales para que los compradores ahorren aún más. 
  • Actualmente, Colombia tiene unas tasas de interés para préstamo hipotecario históricamente bajas, que rondan el 11.5% EA para VIS (Vivienda de Interés Social: hasta los 120 millones de pesos aproximadamente) y el 10% en promedio para no VIS (entre 120 y 430 millones de pesos aproximadamente). Esto se traduce en que lo que se paga hoy por un crédito es la mitad del valor que se hubiera pagado hace 10 o 12 años.
  • Con este panorama, si se piensa en comprar una casa o apartamento en Colombia para los familiares que aún viven allí, la cuota de un crédito hipotecario o Leasing Habitacional puede salir igual o más baja que el pago de un alquiler, la diferencia es que ese dinero se está invirtiendo en un inmueble que pasará a formar parte del patrimonio familiar. 
  • Si se compra como inversión para aprovechar la enorme rentabilidad que ofrece el cambio de moneda, y las facilidades actuales para llevar a cabo el negocio desde el exterior, es probable que al rentar el inmueble, este “se pague prácticamente solo” con el dinero recibido por el arrendamiento, y que una vez cancelada la deuda, empecemos a percibir ingresos pasivos que contribuyan a nuestra libertad financiera. De esta forma los inmuebles se convierten en activos que pueden producir beneficios a la hora de alquilar o vender. 
  • Tener un apartamento o casa en Colombia nos genera tranquilidad a futuro, pues abre la posibilidad de retornar con tranquilidad, confianza, seguridad y bienestar financiero para poder disfrutar los frutos del esfuerzo y del trabajo de años, en nuestra propia tierra. 
  • Gracias a la valorización, la propiedad raíz mantiene una tendencia alcista, por encima de los niveles de inflación, manteniendo en el tiempo el valor del dinero invertido al comprarla, y protegiendo el patrimonio de la devaluación de la moneda. 
  • Los costos y gastos de mantenimiento de una propiedad en Colombia son relativamente bajos, especialmente si se comparan con los que genera una propiedad en países como Estados Unidos, España o el Reino Unido. 
  • La inversión en vivienda supone menos riesgos que otras inversiones como las acciones o un emprendimiento comercial, y mostró ser un “activo refugio” en tiempos de crisis como los que estamos atravesando. 

 

Construir un patrimonio es una tarea que requiere paciencia y constancia, y que se hace a través de los años mediante el ahorro y la inversión inteligente. Empieza hoy mismo a analizar si estás viviendo la vida que quieres, y cómo puedes poner en marcha un plan para alcanzar el bienestar personal y familiar que te mereces. Si necesitas ayuda, no dudes en contactarnos; Viventa es una empresa construida con esfuerzo y amor por inmigrantes colombianos, y para inmigrantes colombianos. ¡Estamos a un click de distancia!