Pongámoslo de esta forma; un presupuesto personal es una radiografía de tus finanzas. Poner tus ingresos y gastos sobre el papel -o la hoja de cálculo-, te va a permitir analizar cuánto dinero necesitas para vivir, qué cantidad puedes gastar en ocio y gustos personales, cuánto puedes ahorrar y si este es el momento adecuado para endeudarte. ¿Quieres invertir en tu futuro o en tu educación pero en este momento sientes que “no llegas a fin de mes”?, ¿una de tus metas para el 2017 es comprar una casa pero no sabes si tienes lo suficiente? Las respuestas y soluciones pueden estar en tu presupuesto personal. En este artículo te enseñamos cómo elaborarlo y analizarlo.

Pasos para hacer un presupuesto personal

1- Recopilar y estimar: un presupuesto personal es un cálculo anticipado de tus ingresos y gastos para un periodo de tiempo -generalmente un mes- con base en un cálculo estimado del dinero que recibes y gastas en determinados conceptos: alquiler, alimentación, transporte, etc… Para ayudarte a hacer esto puedes reunir facturas, recibos y extractos bancarios antes de empezar a anotarlos en las partidas.

Para lograr mejores resultados puedes elaborar un presupuesto mensual y otro anual, ya que muchos gastos e ingresos no se realizan de manera periódica. Puedes elaborar tu presupuesto personal a mano, en una hoja de excel o con ayuda de herramientas web (como este simulador de Bancolombia) y aplicaciones; algunas de ellas te permiten incluso sincronizar tu cuenta bancaria.

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2-Categorizar: las partidas del presupuesto personal son las categorías en las que vamos a anotar cada cantidad ingresada o gastada. Hay dos partidas principales: ingresos y gastos. Cada una de ellas tendrá diferentes subcategorías de acuerdo con el motivo por el cual recibas o al cual destines el dinero. Por ejemplo, dentro de la partida “Ingresos” puedes poner una subcategoría llamada “salario”, y dentro de la partida “gastos” otras como “transporte”, “alquiler” o “alimentación”.

3-Anotar ingresos: empieza por llenar la lista que indica todas tus entradas de dinero: salario, pensiones, intereses, propinas, becas, rentas, regalos, entre otras. Si quieres ser más específico puedes agruparlas en “ingresos regulares”, que son los que percibes con frecuencia, y en “ingresos ocasionales”, aquellos que recibes o puedes recibir en diferentes épocas del año y pueden corresponder a trabajos extra, bonificaciones u obsequios por la navidad o tu cumpleaños.

4-Anotar gastos: luego empieza a llenar los campos relacionados con los gastos, teniendo en cuenta desde los más grandes, como el arriendo o la cuota de un crédito, hasta los más pequeños: cafés, artículos de aseo personal o parqueaderos. Ten en cuenta aquellas obligaciones que no necesariamente debes pagar mensualmente, tales como impuestos y seguros. Si tienes planeado algún gran gasto extraordinario como un viaje o la compra de un electrodoméstico, también debes anotarlo, ya sea en el mes en que pienses realizarlo para tener presente que debes ahorrar para poder costearlo, o dividiéndolo en cuotas mensuales que se ubicarán en una de las categorías de la partida de gastos.

Es recomendable agrupar estos gastos de acuerdo con su naturaleza: gastos fijos obligatorios, gastos variables necesarios y gastos discrecionales. Los gastos fijos obligatorios son aquellos que necesitas para poder desempeñar tus actividades normales y tienen una cantidad que no varía mucho: arriendo, salud, hipoteca, cuota de otro crédito, abono de transporte, entre otros. Los gastos variables necesarios corresponden al dinero destinado para comprar comida, ropa o pagar facturas; dichas cantidades suelen variar menos. Los gastos discrecionales son todos aquellos que no son imprescindibles y usualmente están ligados al ocio y gustos personales: suscripciones a revistas, comidas en restaurantes, noches de fiesta, decoración, etc…

5-Sumas y restas: una vez hayas escrito todos tus ingresos y gastos, debes proceder a sumar las cantidades de cada partida y, posteriormente, restar los gastos totales a los ingresos totales. Si todos tus gastos son cubiertos por el dinero que recibes y además te queda una cantidad adicional, el diagnóstico de tu presupuesto personal es que tienes unas finanzas sanas.

6-La cantidad restante: el dinero que sobra después de realizar dicha operación determina tu capacidad de ahorro y de endeudamiento. Lo ideal es que ésta corresponda al menos al 20% de tus ingresos totales, y que tenga un propósito claro, pues de esto dependerá que puedas alcanzar tus metas. Dependiendo de ellas puedes destinar ese monto a una bolsa de ahorros o dividirlo y darle diferentes usos: una parte puede ir hacia un fondo de pensión para asegurar tu futuro, otra cantidad puede usarse en inversiones, otro porcentaje puede guardarse para cubrir futuros imprevistos y otro más a una cuenta de ahorros.

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Si lo que te sobra después de pagar gastos y deudas es muy poco o nada, debes poner en marcha una estrategia para poder ahorrar y lograr tus objetivos. Un buen punto de partida es analizar tus gastos y estudiar si es posible recortarlos, empezando por los discrecionales; tal vez debas suspender la suscripción a esa revista que ya no lees tanto o plantearte hacer ejercicio en casa en vez de pagar el gimnasio. Luego puedes pasar a los gastos variables y fijos: comprar marcas más económicas, esperar a las rebajas, compartir tu casa con amigos o invertir en una bicicleta son grandes cambios que pueden inclinar la balanza presupuestal a tu favor. Una idea más estricta consiste en clasificar el ahorro mensual dentro de la partida de gastos obligatorios.

7-Contrastar: ¡ya tienes tu presupuesto personal!, ¿qué sigue ahora? Realmente el último paso es el más complejo: apegarse a él. Aunque tus cuentas cuadren perfectamente en el papel, es normal que la realidad sea un poco diferente. El mejor ejercicio es llevar un registro juicioso de ingresos y gastos durante el mes y hacer un “cierre” al final para analizar si las cantidades que asignaste a cada partida es correcta, si necesitas hacer ajustes o ser más disciplinado en el futuro.

Este es un ejercicio de constancia, paciencia, prueba y error. Si los resultados no son como esperabas, ¡no te frustres! Identificar que hay algo fallando en nuestras finanzas personales y trabajar para corregirlo ya es una ganancia. ¿Tienes alguna duda o comentario sobre la elaboración y análisis de un presupuesto personal? Déjanos un comentario o envíanos un mensaje a través de nuestra cuenta de Facebook.

 

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